Por cultura generalmente artística, por un interés profundo o tan solo si escuchamos un simple rumor por aquí o por allá que habla del trabajo realizado durante el siglo XX entorno al video arte, es indudable no generar una relación directa con los denominados precursores del video arte, el chileno Juan Downey y el coreano Nam June Paik, amigos y compañeros de ruta videológicamente tecnológica. Juan Downey nace en Chile, viajero radicado en Estados Unidos, país en el que posteriormente fallecerá, en sus comienzos como artista Downey trabajó desde el dibujo, la pintura y el grabado; sin abandonar estas técnicas, a mediados de los años sesenta exploró y se introdujo en las nuevas (antiguas) tecnologías (cine y video). Ahora bien ponerme a escribir sobre Juan Downey presenta en mi una complicación, una irrelevancia manifiesta frente al trabajo realizado por éste a lo largo de su carrera, un rechazo natural totalmente definido por juegos de gustos e interés, debo realizar esta declaración antes de comenzar el paper, Don Juan Downey no es santo de mi devoción, lo cual no es indicativo de una negación hacia su trabajo, es justo reconocer que fue uno de los grandes artistas del Siglo XX, por su aporte al video arte a nivel mundial.
Si hablamos hoy de medios tecnológicos nos daremos cuenta que esto es algo común y casi inherente en la gran mayoría de la población, las puntas de flecha y el fuego, pero actuales. Los medios y artilugios poseen un rol preponderante dentro de la conformación de un individuo y es así como estos hacen del mundo contemporáneo el escenario perfecto para transformar ideologías en dogmas, pensamientos en religiones y soliloquios en manifiestos políticos. Es así como la televisión, las cámaras, los celulares, el internet y la misma cultura son las armas que se utilizan para manejar al ser autodenominado “civilizado”. De la misma manera el entorno se presenta importantemente como un medio de expresión, por el cual todo fluye, se relaciona y desarrolla día a día (trabajos, estudios, viajes, etc.).Es así como los medios denominados en la actualidad como tecnologías antiguas (video, fotografía, televisión, radio y cine) causaban un efecto doblado.
La idea no es hacer del paper un resumen del trabajo completo de Juan Downey, es por eso que me centrare tan solo en el carácter antropológico que tuvo por un periodo el trabajo de éste individuo, principalmente en la serie “Video Trans Américas”, desde sus primeras obras de video performances se plasmo el interés por la identidad y la diferencia. Esta inquietud persistente por la identidad lo embarca en uno de sus cuerpos de obra más extensos y complejos de su carrera artística. Downey emprende una serie de viajes que lo llevan desde Nueva York a variadas localidades del centro y sur del continente Americano, formando de alguna manera un viaje familiar, pero con una idea preconcebida de buscar denominadores comunes de identidad y comunicación entre los distintos pueblos. La imagen móvil y fluida del video se convirtió no sólo en una metáfora del viaje emprendido por Downey y su familia, tanto como una forma de comunicación y circulación de las imágenes, como también en un mapa cartográfico activo de las tantas Américas presentes en el continente. El proyecto emprendió vuelo en 1976 con una serie de viajes por Norte y Centro América, para luego recorrer parte del Sur. Una segunda etapa tuvo lugar en el Río Orinoco, en la frontera entre Venezuela y Brasil, sumada a otros viajes al sur de Chile. La tercera etapa culmino con un viaje al Amazonas durante el cual Downey convivió con varias comunidades indígenas: Piaroas, Guahibos, Maquiritari, y nueve meses con los Yanomami una de las tribus que aún se conservan en un grado de primitivismo casi total. La idea de mostrar a una cultura a sí misma y a otras culturas diferentes, por medio de la confrontación de la imagen de los indígenas con los mismos indígenas, genera una especie de retroalimentación asistida y casi obligada, pero lo interesante de todo esto es que supone una realidad totalmente inédita para los indígenas, las carabelas de Colón llegando a América o las aeroplanos sobrevolando la amazonia peruana, es el corromper la mirada virgen que ellos conservaban y hacerlos enfrentar a una realidad no comprendida ni tampoco aceptada del todo.
Ahora bien surge mi cuestionamiento y lo relaciono de inmediato a la oposición de Downey frente al golpe de Estado de 1973 en Chile, contenedor de una mentalidad totalmente compartida por mi parte, en contra de un movimiento que coartaba la libertad y la libre expresión -según describe Evelyne Meynard, amiga de Downey- “Juan Downey era rupturista pero no despelotado. Sí anárquico. Era capaz de ver el orden en el caos. Era izquierdista renovado de una manera especial, porque a veces utilizaba discursos típicos de la izquierda acompañado de una expresión de cansancio en su rostro. Pero siempre fue anti- Washington, anti-imperialista, anti-capitalista.” Esto tan solo nos entrega una postura frente a una problemática a nivel mundial como lo es el tema de lo capital, ese dominio existente por parte de grupos y tendencias políticas junto a masas altamente acaudaladas y malintencionadas, esa pseudo libertad impuesta y aplicada por ellos mismos hacia y para el común y silvestre del habitante. Video Trans Américas no se aleja del todo, una obra realizada desde una mirada totalmente antropológica pero desde la occidentalización propia de la concepción mental de Juan Downey, un David Livingstone cualquiera, pero setentero y acompañado de nuevos artilugios.
Entonces ¿se estará generando una especie de empresa de conquista secreta por parte de Downey? la permanencia y la relación de éste junto a las tribus más la realización de su obra de campo, se transforma misteriosa y secretamente en una especie de dictadura carismática, como un individuo dijo alguna vez una dictablanda, ¿Invasión accidental o planeada? siendo o no con una intencionalidad manifiesta de su proyecto, esta acción se llevo a cabo y coarta de cierta manera la noción de realidad de los nativos, una marcada invasión. Es en este punto cuando entran en juego los límites del arte, concepto para mi anticuado pero que sirve de cierta manera como una especie de puntapié inicial para generar críticas entorno a alguna obra, ¿pero para qué ponerle un límite a Video Trans Américas? “Pero esto no es peligroso. Lo que tú tienes es simplemente un espejo para distancia y ángulo variable” esta fue la respuesta de un indígena Yanomami refiriéndose al dispositivo de video de Downey, cita extraída de una entrevista que se le realizó a Juan Downey, finalmente éste intenta desmitificar a la cámara de video mientras realiza un relación con lo antropológico que aun mas allá de esa carga casi sociológica, es más bien una narración de hechos adecuados a una connotación propia, la mirada de Downey.
jueves, 24 de junio de 2010
lunes, 21 de junio de 2010
Gerardo Pulido
"Empece a trabajar con miga de pan en 1998, cuando aún estudiaba arte en la Universidad Católica. Yo había estado buscando algún material que tuviera una extraordinaria carga simbólica y que al mismo tiempo tuviera ciertas paradojas en términos de significado, y me pareció que el pan contenía todos esos elementos.
El pan, por una parte, representa lo sagrado, siempre se nos diceque el cuerpo de Cristo, y por otro lado el pan es el emblema del alimento. A mí me pareció que esa reunión de significados tan distintosera sumamente atractiva y potencialmente explotable en términos artísticos."



El pan, por una parte, representa lo sagrado, siempre se nos diceque el cuerpo de Cristo, y por otro lado el pan es el emblema del alimento. A mí me pareció que esa reunión de significados tan distintosera sumamente atractiva y potencialmente explotable en términos artísticos."



Hiraki Sawa
Hiraki Sawa (Ishikawa, 1977), pertenece a la nueva generación de artistas japoneses. Su trabajo mas reconocido es Dwelling. Dwelling es un vídeo (en blanco y negro) rodado en el apartamento del artista. A lo largo de sucesivas tomas, la cámara fija su atención en los diferentes espacios domésticos, sencillos y sin adornos, si no fuera por unos pequeños aviones en movimiento, sus sombras les siguen en un intento de dar realismo a las escenas,. De pronto, uno de ellos se desliza sobre la alfombra y se eleva en el aire. El resto de aviones despega uno tras otro hasta que el espacio del apartamento queda lleno de estos aeroplanos miniatura, que cruzan la atmósfera doméstica desde diferentes altura, siguiendo así diferentes trayectorias.
El artista traslada sus fantasías infantiles a este vídeo, y a la serie de fotografías que produce a partir de él, mientras medita sobre la idea de desplazamiento. El espacio privado se yuxtapone al público en un juego de escalas que cuestiona irónicamente cómo el avance tecnológico afecta no sólo a nuestro sentido del espacio físico y psicológico, sino también a nuestra propia existencia. La posibilidad de viajar es cada vez más fácil y común, por lo que todo el proceso de embarcar, despegar y aterrizar se nos hace muy familiar, como la rutina cotidiana, experiencias comunes ante las cuales estamos anestesiados. los aviones son las metáforas de Sawa para la evolución, el cambio y la alienación.




El artista traslada sus fantasías infantiles a este vídeo, y a la serie de fotografías que produce a partir de él, mientras medita sobre la idea de desplazamiento. El espacio privado se yuxtapone al público en un juego de escalas que cuestiona irónicamente cómo el avance tecnológico afecta no sólo a nuestro sentido del espacio físico y psicológico, sino también a nuestra propia existencia. La posibilidad de viajar es cada vez más fácil y común, por lo que todo el proceso de embarcar, despegar y aterrizar se nos hace muy familiar, como la rutina cotidiana, experiencias comunes ante las cuales estamos anestesiados. los aviones son las metáforas de Sawa para la evolución, el cambio y la alienación.




Paper II / El Gato
Conocida es la frase que plantea que al menos una vez en la vida hay que curarse hasta la medula en el puerto de Valparaíso, yo planteo algo más sano e igual de recreativo, que tal si al menos una vez en la vida nos damos el tiempo y nos esforzamos por recorrer de un extremo a otro, la ciudad de Concepción. Si optamos por esta idea más bien segundona dentro de la importancia que poseen otras ciudades a nivel nacional tales como Santiago y Valparaíso, nos percataremos de características inherentes de cada lugar, personas, grafismos, colores, olores, ruidos, etc. Por ende al emprender esta empresa debemos tener en cuenta que para dosificar las imágenes de manera rápida y expedita, podemos plantearnos temáticas iniciales, con esto hago referencia a realizar una búsqueda y observación del espacio desde una mirada por ejemplo arquitectónico o bien sociológico, tomando el caso a tratar como una labor desde el punto de vista artístico, en pocas palabras recorrer la urbe en búsqueda de elementos que hagan directa referencia a las artes en su más amplia gama o bien otros que se relacionen en justa medida a estas. Ahora bien como prueba de lo anterior, el realizar esta operación rastrillo nos da como resultados el toparnos con una variedad de grafismos propios de técnicas de arte callejero (grafitis, tags, stencil), a su vez personajes que forman parte de la diversa flora y fauna callejera artísticamente penquistas, todo esto sumado a una escaza cantidad de murales callejeros. Es así como surge y queda inmediatamente seleccionado este felino de amarillento y simples pero expresivos ojos, del cual no se registra nombre ni autor, tan solo silencioso se manifiesta en escazas murallas del Gran Concepción.
Gatos en la ciudad en ocasiones se unen a lo común, palomas serian la mayoría dentro de las faunas urbanas, acompañadas de perros, pero los gatos son escasos al igual que este enorme fragmento de gato, pintura sobre muro seria la técnica de la obra, muros de propiedades variopintas, desde pubs pasando por casas abandonadas hasta residencias. El encontrarme a este simple y colorido gato me hace recordar el trabajo del director Chris Marker, directa relación existe con su obra Chats Perchés (2004) el cual vuelve a repetir una de sus operaciones más comunes de trabajo. Utilizar su vida como una llegada a la obra artística y ésta como una excusa para hablar de sí mismo. En este caso nos sumerge en las calles de París. El motivo, un gato sonriente, pintado en murallas de París, que se repite con mucha frecuencia en inmensidades de partes muy diferentes entre sí. Pero en todas las dimensiones de la ciudad, ocurren otros sucesos importantes, o menos importantes, a los cuales Chris Marker graba y luego incluye en el documental. Manifestaciones, partidos de fútbol, mujeres, el metro, más manifestaciones, más gatos y aún más manifestaciones.
Ahora bien creo que esta relación hizo que me detuviera y la analizara ya no desde una mirada totalmente virgen, sino más bien sucia (positivamente), tal vez eso fue lo que hizo que yo me contuviera frente a esta imagen, a relacionar y a la vez situar este elemento dentro de las artes, elemento que puede prestarse para entendidos y malentendidos, dependiendo de la obviedad y la disyuntivas existentes en torno a este personaje. Disyuntivas propias, ¿será un personaje más del montón?, ¿será una cita del trabajo de Chris Marker?, y si es así ¿tendrá un fundamento no tan solo visual sino también social frente a alguna temática establecida por su autor?. Quizás es este personaje el que escapa de la mirada establecida que se tiene del street art, presentando un cambio en este paradigma, transformando al gato amarillo en el observador, el que nos mira pasivamente desde su muro, casi invisible bajo los ojos del transeúnte apurado.
La presencia de arte callejero nos habla de la variedad de expresiones, intención y manos existentes dentro de las ciudades. La pequeñez de Concepción, juega a favor y a la vez en contra, fácil es el recorrido por la ciudad una galería asequible a todos, algunas personas que ven y otras que observan, ahora el contra es que pocos son los individuos y colectivos que realizan estas actividades, lo cual desde un punto facilita el reconocimiento de sus obras, identificar de una manera casi fugaz la mano de cierto artista, pero el problema es la falta de renovación de temáticas y materiales. La monotonía se come al arte callejero, graffitis, que son una especie de pseudo jeroglifos que rara vez son entendidos a cabalidad fuera de su visualidad, murales con características propias del street art, personajes en su gran mayoría repetidos, murales efímeros no valorados. ¿Necesitara el arte callejero penquista una ventilada? O bien ¿salir un poco de lo visual para entrar en el ámbito de la fundamentación?.
Es probable que el gato se haya percatado de esta problemática, aunque también existe la posibilidad de que el gato solo quiera lucirse, pero de una u otra forma el tan solo formular la cuestionada pregunta de ¿Qué quiere decir? plantea una intención o al menos el espectador comprende que existe una intención por parte del autor, dicen que las paredes hablan y tienen ojos, pero ¿tendrán boca o inclusive cerebro?
Frontis pub "La Casa"
Orompello entre Avenida O'higgins y Diagonal Pedro Aguirre Cerda


Gatos en la ciudad en ocasiones se unen a lo común, palomas serian la mayoría dentro de las faunas urbanas, acompañadas de perros, pero los gatos son escasos al igual que este enorme fragmento de gato, pintura sobre muro seria la técnica de la obra, muros de propiedades variopintas, desde pubs pasando por casas abandonadas hasta residencias. El encontrarme a este simple y colorido gato me hace recordar el trabajo del director Chris Marker, directa relación existe con su obra Chats Perchés (2004) el cual vuelve a repetir una de sus operaciones más comunes de trabajo. Utilizar su vida como una llegada a la obra artística y ésta como una excusa para hablar de sí mismo. En este caso nos sumerge en las calles de París. El motivo, un gato sonriente, pintado en murallas de París, que se repite con mucha frecuencia en inmensidades de partes muy diferentes entre sí. Pero en todas las dimensiones de la ciudad, ocurren otros sucesos importantes, o menos importantes, a los cuales Chris Marker graba y luego incluye en el documental. Manifestaciones, partidos de fútbol, mujeres, el metro, más manifestaciones, más gatos y aún más manifestaciones.
Ahora bien creo que esta relación hizo que me detuviera y la analizara ya no desde una mirada totalmente virgen, sino más bien sucia (positivamente), tal vez eso fue lo que hizo que yo me contuviera frente a esta imagen, a relacionar y a la vez situar este elemento dentro de las artes, elemento que puede prestarse para entendidos y malentendidos, dependiendo de la obviedad y la disyuntivas existentes en torno a este personaje. Disyuntivas propias, ¿será un personaje más del montón?, ¿será una cita del trabajo de Chris Marker?, y si es así ¿tendrá un fundamento no tan solo visual sino también social frente a alguna temática establecida por su autor?. Quizás es este personaje el que escapa de la mirada establecida que se tiene del street art, presentando un cambio en este paradigma, transformando al gato amarillo en el observador, el que nos mira pasivamente desde su muro, casi invisible bajo los ojos del transeúnte apurado.
La presencia de arte callejero nos habla de la variedad de expresiones, intención y manos existentes dentro de las ciudades. La pequeñez de Concepción, juega a favor y a la vez en contra, fácil es el recorrido por la ciudad una galería asequible a todos, algunas personas que ven y otras que observan, ahora el contra es que pocos son los individuos y colectivos que realizan estas actividades, lo cual desde un punto facilita el reconocimiento de sus obras, identificar de una manera casi fugaz la mano de cierto artista, pero el problema es la falta de renovación de temáticas y materiales. La monotonía se come al arte callejero, graffitis, que son una especie de pseudo jeroglifos que rara vez son entendidos a cabalidad fuera de su visualidad, murales con características propias del street art, personajes en su gran mayoría repetidos, murales efímeros no valorados. ¿Necesitara el arte callejero penquista una ventilada? O bien ¿salir un poco de lo visual para entrar en el ámbito de la fundamentación?.
Es probable que el gato se haya percatado de esta problemática, aunque también existe la posibilidad de que el gato solo quiera lucirse, pero de una u otra forma el tan solo formular la cuestionada pregunta de ¿Qué quiere decir? plantea una intención o al menos el espectador comprende que existe una intención por parte del autor, dicen que las paredes hablan y tienen ojos, pero ¿tendrán boca o inclusive cerebro?
Frontis pub "La Casa"
Orompello entre Avenida O'higgins y Diagonal Pedro Aguirre Cerda


Paper I / Arcade
Arcade es el término que reciben las máquinas de videojuegos disponibles en lugares públicos - privados especializados en diversión. Similares en su estructura a las máquinas tragamonedas de los casinos, pero con la gran diferencia de que los arcade presenta personajes y tramas, y aquí ni el azar ni la apuesta influyen en la jugabilidad de éste, tan solo basta la destreza del individuo para accionar estos artilugios.
El paseo y la búsqueda detallada por La Concepción de María Purísima del Nuevo Extremo, para el conocedor, Concepción, para el nacional y Conce para el habitante cotidiano o visitante cariñoso, no son nada nuevo para mi alma patiperra, es claro siempre existirá una mirada totalmente diferente, dependiendo del contexto, ideología, conocimientos, etc. lo que sí es conocido es que jamás volverá a ser una mirada virgen, como la que se realizó en algún momento por primera vez frente a un lugar, más aun si surgen de manera espontánea nuevas imágenes o intervenciones, aunque sean mínimas y tardías. La búsqueda casi sicópata de este lugar casi impertérrito, que aun aguante esa aura que yo necesitaba, el no sé qué inmutable con los años, una contenedora de relaciones entre el espacio y el visitante; todo esto me llevo finalmente y tratando de convencerme de su seudo pureza a esta guarida que visitaba con frecuencia en mi adolescencia, los “Gioco” -del italiano juego- café y lugar de entretención juvenil enfocado principalmente a los juegos arcade o conocidos también como máquinas; ubicado en el interior de la galería Olivieri frente a la plaza de Independencia (Aníbal Pinto con O’Higgins). Los Gioco tuvieron su apogeo durante la década del 90, estudiantes y oficinistas eran sus eternos parroquianos, visitantes habituales que concurrían durante improvisadas horas pick (almuerzo y salidas de clases).
Brilla el neón y calmadamente se lee GIOCO, tubos fluorescentes que arman el logo que aún se conserva al igual que las máquinas de antaño, mecanos electrónicos (K’nex) se lucen en sus enormes vitrinas, en el interior aparece literalmente un cohete que emula ser un simulador espacial, el avión del barón rojo para los infantes que tan solo con una ficha los menea hipnóticamente de arriba hacia abajo unas 5 veces (sintiéndome privilegiado al tener la oportunidad de abordarlo), unas 30 máquinas que nos presentan 30 tramas diferente, ficciones que son solucionadas con espasmos voluntarios y conscientes casi performáticos de los escasos visitantes que ahora en el 2010 frecuentan este lugar. Ahora bien, si en el exterior nos topamos con conjuntos de otakus, chicos contrastados con una escaza pigmentación y adoradores del movimiento visual japonés, conoceremos a los nuevos parroquianos de los Gioco, omitiendo su vestir nos daremos cuenta de que estos se diferencian de los antiguos jugadores básicamente por el tipo de juegos que prefieren, tal vez el baile sintético es uno de sus fuertes. La adquisición mas nueva dentro de lo antiguo de este local, es el Dance Dance Revolution, juego de baile netamente físico y visualmente atractivo, lo divertido mas allá de tanto salto y cabriola es que lo vemos convivir con arcades, una especie de nieto con su abuelo, es ahora donde saltan nombres como Space Invaders, Galaga, Pacman y los sonoros y lumínicos Pinball’s.
Es aquí en donde me detengo y centro mi interés gráfico y visual. ¿Por qué el arcade?, ¿por qué este repentino interés en una simple máquina colorida, chillona y añeja?, se me presenta una ciudad tan ilustrativa como lo es Concepción, con sus calles disparejamente intervenidas, sus paredes silenciosamente informativas, todo esto y más acompañado de resonantes melodías cotidianas. ¿Pero qué hay en el pinball que lo hace característico de esta ciudad?, es probable que Star Trek y los Locos Addams en parte sean representativos de esta zona, series con un notable auge y reconocimiento durante sus inicios, pero que a medida que el tiempo transcurría su notoriedad decaía y fueron olvidadas o bien menospreciadas. Cito una frase rescatada en algún momento del cual no recuerdo ni la procedencia ni autor, “por Concepción no se pasa, a Concepción se viene”, esa es la verdad, debido a la posición geográficamente costera de la ciudad y la ubicación totalmente céntrica de la carretera (5 sur) que une al país, recorridos y viajes planificados a otras zonas no tienen la oportunidad de pasar por Concepción, es de esta manera como la ciudad queda en parte recluida y segregada del núcleo porteño metropolitano (Valpo-Stgo), perdiéndose privilegios que tan sólo pueden ser adquirido dentro de ese conglomerado, aún así esto favorece en parte, este seudo aislamiento que construye una identidad propia que se hace notoria de cierto modo, pero que muy difícil de encontrar es. Por otro lado más creo y otorgo personalmente colores a esta ciudad, grises, anaranjados, azulinos, morados, amarillentos con un toque de rojizos, son los que se manifiestan frente a mis ojos, tonalidades que se presentan totalmente en estas maquinarias conocidas como pinball. El funcionamiento de la maquinaria, gráficas retro, ruidos estrambóticos, acompañados de luminarias totalmente mecánicas, personajes para nada característicos de esta zona, un objeto con particularidades totalmente ajenas a la gráfica penquista pero mucho más relacionado intangiblemente con los habitantes y transeúntes, es así como más privilegio, la relación de este con su entorno, los dimes y diretes que ahí ocurren, las acciones y reacciones frente a, el conjunto de colores más bien underground presentes en esta guarida que con o sin personas funciona de todas maneras.
El paseo y la búsqueda detallada por La Concepción de María Purísima del Nuevo Extremo, para el conocedor, Concepción, para el nacional y Conce para el habitante cotidiano o visitante cariñoso, no son nada nuevo para mi alma patiperra, es claro siempre existirá una mirada totalmente diferente, dependiendo del contexto, ideología, conocimientos, etc. lo que sí es conocido es que jamás volverá a ser una mirada virgen, como la que se realizó en algún momento por primera vez frente a un lugar, más aun si surgen de manera espontánea nuevas imágenes o intervenciones, aunque sean mínimas y tardías. La búsqueda casi sicópata de este lugar casi impertérrito, que aun aguante esa aura que yo necesitaba, el no sé qué inmutable con los años, una contenedora de relaciones entre el espacio y el visitante; todo esto me llevo finalmente y tratando de convencerme de su seudo pureza a esta guarida que visitaba con frecuencia en mi adolescencia, los “Gioco” -del italiano juego- café y lugar de entretención juvenil enfocado principalmente a los juegos arcade o conocidos también como máquinas; ubicado en el interior de la galería Olivieri frente a la plaza de Independencia (Aníbal Pinto con O’Higgins). Los Gioco tuvieron su apogeo durante la década del 90, estudiantes y oficinistas eran sus eternos parroquianos, visitantes habituales que concurrían durante improvisadas horas pick (almuerzo y salidas de clases).
Brilla el neón y calmadamente se lee GIOCO, tubos fluorescentes que arman el logo que aún se conserva al igual que las máquinas de antaño, mecanos electrónicos (K’nex) se lucen en sus enormes vitrinas, en el interior aparece literalmente un cohete que emula ser un simulador espacial, el avión del barón rojo para los infantes que tan solo con una ficha los menea hipnóticamente de arriba hacia abajo unas 5 veces (sintiéndome privilegiado al tener la oportunidad de abordarlo), unas 30 máquinas que nos presentan 30 tramas diferente, ficciones que son solucionadas con espasmos voluntarios y conscientes casi performáticos de los escasos visitantes que ahora en el 2010 frecuentan este lugar. Ahora bien, si en el exterior nos topamos con conjuntos de otakus, chicos contrastados con una escaza pigmentación y adoradores del movimiento visual japonés, conoceremos a los nuevos parroquianos de los Gioco, omitiendo su vestir nos daremos cuenta de que estos se diferencian de los antiguos jugadores básicamente por el tipo de juegos que prefieren, tal vez el baile sintético es uno de sus fuertes. La adquisición mas nueva dentro de lo antiguo de este local, es el Dance Dance Revolution, juego de baile netamente físico y visualmente atractivo, lo divertido mas allá de tanto salto y cabriola es que lo vemos convivir con arcades, una especie de nieto con su abuelo, es ahora donde saltan nombres como Space Invaders, Galaga, Pacman y los sonoros y lumínicos Pinball’s.
Es aquí en donde me detengo y centro mi interés gráfico y visual. ¿Por qué el arcade?, ¿por qué este repentino interés en una simple máquina colorida, chillona y añeja?, se me presenta una ciudad tan ilustrativa como lo es Concepción, con sus calles disparejamente intervenidas, sus paredes silenciosamente informativas, todo esto y más acompañado de resonantes melodías cotidianas. ¿Pero qué hay en el pinball que lo hace característico de esta ciudad?, es probable que Star Trek y los Locos Addams en parte sean representativos de esta zona, series con un notable auge y reconocimiento durante sus inicios, pero que a medida que el tiempo transcurría su notoriedad decaía y fueron olvidadas o bien menospreciadas. Cito una frase rescatada en algún momento del cual no recuerdo ni la procedencia ni autor, “por Concepción no se pasa, a Concepción se viene”, esa es la verdad, debido a la posición geográficamente costera de la ciudad y la ubicación totalmente céntrica de la carretera (5 sur) que une al país, recorridos y viajes planificados a otras zonas no tienen la oportunidad de pasar por Concepción, es de esta manera como la ciudad queda en parte recluida y segregada del núcleo porteño metropolitano (Valpo-Stgo), perdiéndose privilegios que tan sólo pueden ser adquirido dentro de ese conglomerado, aún así esto favorece en parte, este seudo aislamiento que construye una identidad propia que se hace notoria de cierto modo, pero que muy difícil de encontrar es. Por otro lado más creo y otorgo personalmente colores a esta ciudad, grises, anaranjados, azulinos, morados, amarillentos con un toque de rojizos, son los que se manifiestan frente a mis ojos, tonalidades que se presentan totalmente en estas maquinarias conocidas como pinball. El funcionamiento de la maquinaria, gráficas retro, ruidos estrambóticos, acompañados de luminarias totalmente mecánicas, personajes para nada característicos de esta zona, un objeto con particularidades totalmente ajenas a la gráfica penquista pero mucho más relacionado intangiblemente con los habitantes y transeúntes, es así como más privilegio, la relación de este con su entorno, los dimes y diretes que ahí ocurren, las acciones y reacciones frente a, el conjunto de colores más bien underground presentes en esta guarida que con o sin personas funciona de todas maneras.
miércoles, 16 de junio de 2010
Héctor "Marcelo" Pavés
La Quinta
La Quinta Rossel en Pedro de Valdivia Bajo fue por más de 50 años propiedad de la familia Rossel-Soto luego, con el fallecimiento de los padres, comienza el proceso de sucesión, se generan cambios en el lugar como por ejemplo: la división de terrenos con rejas, corte de árboles, eliminación de ciertas “malezas”, la demolición y nueva construcción de casas.
Así, camino cada noche por la “Quinta” buscando un asomo de la belleza de ese lugar del que escuche muchas veces, pero nunca vi.




Jardines
Mi trabajo está en los jardines que agonizan, observando como el tiempo los transforma, algunos con improvisada y breve existencia, otros guardan sus historias por años esperando que algo ocurra.

La Quinta Rossel en Pedro de Valdivia Bajo fue por más de 50 años propiedad de la familia Rossel-Soto luego, con el fallecimiento de los padres, comienza el proceso de sucesión, se generan cambios en el lugar como por ejemplo: la división de terrenos con rejas, corte de árboles, eliminación de ciertas “malezas”, la demolición y nueva construcción de casas.
Así, camino cada noche por la “Quinta” buscando un asomo de la belleza de ese lugar del que escuche muchas veces, pero nunca vi.




JardinesMi trabajo está en los jardines que agonizan, observando como el tiempo los transforma, algunos con improvisada y breve existencia, otros guardan sus historias por años esperando que algo ocurra.

martes, 15 de junio de 2010
Pierrick Sorin
Nacido en 1960 en Nantes, Pierrick Sorin es un artista y el artista de vídeo. Ha dirigido cortometrajes y dispositivos visual en el que se burla de la existencia humana y la creación artística. Un practicante ferviente de la auto-filmación, a menudo es el único actor que inventa historias. Pero el artísta es también un hijo de Melies: creó especialmente para los pequeños "teatros", combina la artesanía ingeniosa óptica y tecnologías, lo que le permite aparecer como por arte de magia, en el espacio, como y entre los pequeños hologramas de objetos reales.
Sus obras se han presentado en los lugares altos del arte contemporáneo: Fondation Cartier, el Centre Georges Pompidou, la Tate Gallery de Londres, el Museo Guggenheim de Nueva York, Museo Metropolitano de Fotografía de Tokio ...
Seguidor de una actitud artística que, aun siendo contemporáneo e intelectual sigue siendo accesible a un público amplio, Pierrick Sorin también ha creado los dispositivos audiovisuales aplicadas a la comunicación de eventos. Por ejemplo, colaboró con Jean-Paul Goude para Chanel y ya ha producido varias obras en relación con algunos de los aspectos más destacados de las Galeries Lafayette Haussmann.
Pierrick Sorin ha producido también los informes de la televisión, el vídeo-clips. Fue actor en dos películas.
Paolo Ventura
domingo, 13 de junio de 2010
Jeff Wall
Autor canadiense, conocedor de la historia de la pintura y sus tradiciones, investiga con la fotografía sobre los conceptos de documental y reconstrucción, sobre lo verdadero y lo falso, sobre la idea del montaje como elemento que desaparece cuando la imagen es capaz de profundizar en sus diferentes significados, quedando al margen de su propia construcción.












miércoles, 9 de junio de 2010
Bill Viola
Las Pasiones de Viola se mueven en definitiva entre lo lejano y lo cercano, entre la tradición pictórica e intelectual y los más próximos sentimientos humanos. Viola se ha remitido a nuestra tradición visual para desnudarla, ha recurrido a la historia del arte para despojarla de su mensaje religioso, sus códigos pictóricos y sus narraciones para convertirla en pura acción expresiva, el arte como experiencia puramente subjetiva, señalando directamente a nuestro interior.
sábado, 5 de junio de 2010
Michel Gondry
TOKYO! - Michel Gondry, Leos Carax y Bong Joon-ho
The Science of Sleep - Michel Gondry
Be Kind Rewind - Michel Gondry
The Science of Sleep - Michel Gondry
Be Kind Rewind - Michel Gondry
viernes, 4 de junio de 2010
La puesta en escena.
Beetlejuice - Tim Burton
Beetlejuice, Beetlejuice, Beetlejuice,
Master and Commander - Peter Weir
Tres Hurras por el afortunado Jack !
Nightwatching - Peter Greenaway
Greenaway estructura la película con su personalísimo estilo narrativo, éste opta por una puesta en escena donde lo que prevalece es la imagen en su aspecto estético más que argumental, utilizando en exceso los elementos simbólicos, los contrastes de luz y sombra, la fuerza del color y el barroquismo en la ambientación para hacer llegar el mensaje al espectador.
Greenaway no estudió nunca cine, sino dibujo y pintura, y eso se nota en casi todos sus films, desde los primeros cortometrajes hasta su última película estrenada hace poco, “Nigthwatching“, o “La Ronda de Noche“, título dado en nuestras salas. Su principal objetivo ha sido siempre la creación de la imagen, y eso significa que sus puestas en escena utilizan más la estética de la pintura que la del cine propiamente dicho.
Beetlejuice, Beetlejuice, Beetlejuice,
Master and Commander - Peter Weir
Tres Hurras por el afortunado Jack !
Nightwatching - Peter Greenaway
Greenaway estructura la película con su personalísimo estilo narrativo, éste opta por una puesta en escena donde lo que prevalece es la imagen en su aspecto estético más que argumental, utilizando en exceso los elementos simbólicos, los contrastes de luz y sombra, la fuerza del color y el barroquismo en la ambientación para hacer llegar el mensaje al espectador.
Greenaway no estudió nunca cine, sino dibujo y pintura, y eso se nota en casi todos sus films, desde los primeros cortometrajes hasta su última película estrenada hace poco, “Nigthwatching“, o “La Ronda de Noche“, título dado en nuestras salas. Su principal objetivo ha sido siempre la creación de la imagen, y eso significa que sus puestas en escena utilizan más la estética de la pintura que la del cine propiamente dicho.
jueves, 3 de junio de 2010
Vik Muniz
Vik Muniz es un artista Brasileño nacido en Nueva york. Sus obras se transforman en efímeras representaciones de iconos (pinturas o personajes reconocidos), obras realizadas y compuestas por restos de comida dispuestos en parte para hacer una imagen, registro de acción que termina siendo la obra final.










lunes, 31 de mayo de 2010
Ryan Heshka
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